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¿Qué son las revisiones sistemáticas?
Las revisiones sistemáticas consisten en la aplicación de un método riguroso, estructurado e imparcial que permite compilar y analizar de forma exhaustiva todos los estudios relevantes sobre una tecnología o intervención específica en salud. Tienen como objetivo proporcionar una síntesis completa e imparcial de varios estudios relevantes utilizando métodos rigurosos y transparentes. Utilizan métodos sistemáticos y explícitos para aportar resultados más fiables a partir de los cuales se puedan extraer conclusiones y tomar decisiones, y por ello se utilizan para realizar Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETS).
¿Por qué se realizan?
Las revisiones sistemáticas se utilizan para organizar el conocimiento, ayudar a tomar decisiones y asegurar que las intervenciones en salud estén respaldadas por la mejor evidencia científica posible.
Se utilizan cuando existe incertidumbre en relación con el efecto de una intervención debido a que existe evidencia contrapuesta respecto de su real utilidad, cuando se desea conocer el tamaño del efecto de una intervención, y cuando se desea analizar el comportamiento de una intervención en subgrupos específicos de pacientes.
Características de las revisiones sistemáticas
- Pregunta clínica estructurada (Pregunta PICO): se comienza por una pregunta clara y específica la cual es crucial para delimitar la revisión.
- Búsqueda sistemática: se realiza una búsqueda sistemática y exhaustiva en bases de datos científicas validadas y otros recursos para identificar todos los estudios que abordan la tecnología en cuestión. Se pretende asegurar que se considere toda la evidencia disponible a la fecha, discriminando de antemano tipos de estudio por categoría de evidencia, idioma y período temporal.
- Criterios de inclusión: no todos los estudios que se encontrarán cumplen con la pregunta guía o con los tipos de investigación necesarios, por lo cual, se definen criterios claros para decidir qué estudios se incluirán y cuáles no aplican. Esto es fundamental para minimizar sesgos y garantizar que solo se seleccionen los estudios más relevantes y de calidad.
- Evaluación de la calidad de los estudios: una vez identificados los estudios que cumplían con la pregunta guía y los criterios predefinidos, se analiza la calidad metodológica de los estudios incluidos. Esto se hace utilizando herramientas estandarizadas, lo que ayuda a determinar cuán fiables son los hallazgos, como la Metodología GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation) que evalúa el nivel de la certeza de la evidencia identificada.
- Análisis cuantitativo y cualitativo: los estudios elegidos se revisan y se comparan. Dependiendo de los datos disponibles, las revisiones pueden incluir un metaanálisis, el cual combina estadísticamente los resultados de estudios similares, así como un análisis cualitativo que resume la información de manera narrativa.
La Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Uruguay utiliza este método validado internacionalmente para brindar evidencia rigurosa e independiente que contribuya a la toma decisiones en el ámbito de la salud.
Documento elaborado por la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Uruguay (AETSU).
Fuentes de información utilizadas:
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Biblioteca Cochrane
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Universidad de Navarra
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Oxman A, Guyatt G. The science of reviewing research. Annals of the New York Academy of Sciences 1993; 703: 125–133.


